miércoles, 6 de marzo de 2019

Hipatia de Alejandría: un faro de sabiduría.

Dibujo de Hipatia por Jules Maurice Gaspard (1862 - 1919)


Muchos consideran a Hipatia como la primera mujer científica de la historia. En una época en la cual las mujeres tenían poco o nulo acceso al saber, Hipatia supo abrirse camino convirtiéndose en una destacada estudiosa de las ciencias de amplio reconocimiento público.

Aunque se discute cuál fue con exactitud la fecha de su nacimiento, la mayoría de las crónicas sitúan este acontecimiento en el año 370 d.C, en la ciudad de Alejandría en Egipto. Era hija del matemático y astrónomo Teón de Alejandría, profesor del Museo de Alejandría (fundado por Ptolomeo I, rey de Egipto), quien educó a su hija desde muy joven para hacer de ella un individuo completo según el ideal griego, un ser humano que cultivara tanto la sabiduría como la belleza y la razón. Así, el cuidado físico se combinó en la formación de Hipatia con el cultivo de las artes, las ciencias y la música. Asimismo, para completar su educación viajó a Roma y Atenas, donde se instruyó en filosofía, matemáticas y astronomía.

Dados sus orígenes y su vasto conocimiento, se convirtió en una digna heredera de la gran tradición científica del Museo, que ya para la época era una auténtica universidad a la que asistían alumnos ansiosos de conocimiento.  Fue así como se convirtió en una renombrada profesora que daba lecciones públicas sobre las ideas de Platón y Aristóteles, destacándose en los campos de las ciencias.

Respecto al saber de Hipatia, Sócrates el Escolástico escribe: «Llegó a tal grado de cultura que superó a todos los filósofos contemporáneos, heredó la escuela platónica que había sido renovada en tiempos de Plotino, y explicaba todas las ciencias filosóficas a quienes lo deseaban. Por eso quienes deseaban pensar de modo filosófico acudían hacia ella de todas partes». Por otra parte, tanto Filostorgio como Damascio señalan que Hipatia aventajó a su padre en saber, en astronomía y en su dedicación a la filosofía. Dice Filostorgio: «Aprendió de su padre las ciencias matemáticas, pero resultó mucho mejor que el maestro, sobre todo en el arte de la observación de los astros». Y Damascio: «De naturaleza más noble que su padre, no se contentó con el saber que viene a través de las ciencias matemáticas a las que él la había introducido, sino que, no sin altura de espíritu, se dedicó también a las otras enseñanzas filosóficas». Es decir, Hipatia siguió las enseñanzas de su padre matemático, pero fue más allá en sus estudios de los movimientos de los astros y, sobre todo, al ampliar el horizonte de sus investigaciones desde la ciencia hacia la filosofía. Eso la hizo famosa y atrajo hacia ella a muchos oyentes y discípulos, entre los cuales destacaron el obispo Sinesio de Cirene y Orestes, que llegó a ser prefecto de Alejandría.

En cuanto a su legado científico, Hipatia escribió el Comentario de la “Aritmética” de Diofanto, uno de sus matemáticos favoritos, que dio un impulso decisivo al álgebra con la creación de unos signos matemáticos que simplificaban y agilizaban las operaciones y los cálculos. El texto de Hipatia permitió que el trabajo del científico se diese a conocer. También se interesó por Apolonio de Pergamo, ya que la geometría de las figuras cónicas, introducida por éste, le resultaba crucial para el posicionamiento de los cuerpos celestes. También llevó a cabo un análisis matemático de los movimientos de los astros descritos por Tolomeo en Las Tablas o Canón Astronómico, aunque se desconoce si formaban parte del libro III o si constituían una obra original. Y en lo que se refiere a las ciencias aplicadas, sabemos gracias a los escritos de sus discípulos, que confeccionó un planisferio celeste y un hidroscopio para pesar los líquidos.

Al contrario de lo que muchos piensan, Hipatia siempre se mantuvo al margen de las continuas disputas entre paganos y cristianos que tenían lugar por aquel entonces en Alejandría, manifestando una postura racional frente a la tradición helénica. Sin embargo, sí tomó partido en los asuntos municipales, ejerciendo su influencia en la esfera política y en la alta aristocracia, ya que era conocida y respetada por sus valores éticos y su sabiduría.

En el 412 d.C, Cirilo fue elegido como obispo de Alejandría; sucesor y sobrino de Teófilo, quien habría impulsado a las masas devotas a destruir el famoso Serapeo y su biblioteca. Parte de los cristianos de Egipto se opusieron a su nombramiento por sus ideas intolerantes, ya que atacaba a todos los colectivos religiosos que no aceptasen el cristianismo impuesto con el pretexto de purificar la fe. Alejandría se sumió entonces en un clima de extrema violencia, con asesinatos entre grupos de creencias diferentes sucediendo continuamente.

Para Cirilo, la influencia de Hipatia entre los altos cargos de la política representaba una amenaza. Envidiaba el prestigio social que gozaba entre las capas sociales altas de Alejandría. Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta qué desencadenó la furia de Cirilo contra Hipatia, quien ni siquiera era una intelectual combativa y hostil al cristianismo, de hecho, tenía discípulos cristianos.

Damascio ofrece una clara acusación contra el patriarca y explica las causas de su hostilidad hacia la filósofa: «Ocurrió un día que Cirilo, obispo del grupo opuesto, pasaba por delante de casa de Hipatia y vio una gran multitud de gente y de caballos a su puerta. Había quienes llegaban, quienes se marchaban y quienes esperaban. Cuando Cirilo preguntó por el significado de aquella reunión y los motivos del revuelo, sus criados le explicaron que era la casa de la filósofa Hipatia y que ella estaba saludándoles. Cuando Cirilo oyó esto le entró tal ataque de envidia que inmediatamente empezó a conspirar su asesinato de la manera más detestable». Según Damascio, la envidia, pues, habría sido el desencadenante de los hechos.

Pero hay otro motivo que pudo influir en el ensañamiento del obispo: las buenas relaciones de Hipatia con Orestes, el prefecto de la ciudad, que años antes había sido atacado por un grupo de fanáticos, uno de los cuales lo había herido en la cabeza con una piedra. El agresor, un monje llamado Amonio, fue sometido a tortura y falleció, tras lo cual Cirilo depositó sus restos en una iglesia y le rindió el culto que se daba a los mártires. Por ende, las relaciones entre el poder eclesiástico y el poder civil se habían tensado hasta el extremo, e Hipatia reunía la doble condición de pagana y próxima a Orestes, lo que no podía menos que concitar el odio del patriarca.

En el cuarto año del obispado de Cirilo (se sitúa entre el año 415 y 416 d.C), en el mes de marzo durante plena cuaresma, una turba de monjes venidos rodearon en pleno día a Hipatia en la misma puerta de su casa, la arrastraron a golpes hasta el interior de una iglesia y allí la desnudaron y la descuartizaron, desgarrando sus carnes con conchas y tejas, y después de muerta quemaron sus restos en una hoguera.

El trágico final de Hipatia lo podemos interpretar a través de dos textos fundamentales. El primero es el testimonio de Sócrates Escolástico, historiador cristiano coetáneo de Hipatia, el segundo es de Juan, Obispo de Nikiu, dos siglos más tarde:

“Cayó víctima de las intrigas políticas que en aquella época prevalecían. Como tenia frecuentes entrevistas con Orestes (el Prefecto de Alejandría), fue proclamado calumniosamente entre el populacho cristiano que fue ella quien impidió que Orestes se reconciliara con el obispo (Cirilo). Algunos de ellos, formando parte de una fiera y fanática turba, cuyo líder era un tal Pedro (Pedro el Lector), la aprehendieron de camino a su casa, y arrastrándola desde su carro, la llevaron a una iglesia llamada Cesareo, donde la desnudaron completamente, y la asesinaron con tejas (la palabra griega original, ostrakoi no deja claro si se trató de tejas o de ostras). Después de desmembrar su cuerpo, llevaron sus restos a un lugar llamado Cinaron, y allí los quemaron. Este asunto dejó caer el mayor de los oprobios, no sólo sobre Cirilo, sino sobre toda la iglesia de Alejandría. Y seguramente nada puede haber más lejos del espíritu cristiano que permitir masacres, luchas y hechos de este tipo. Esto sucedió en el mes de Marzo durante la Cuaresma, en el cuarto año del episcopado de Cirilo, bajo el décimo consulado de Honorio y el sexto de Teodosio.”

Sócrates Escolástico (s. V dC). Historia Ecclesiatica. Libro VI, capítulo 15


“… Una multitud de creyentes en Dios se levantaron guiados por Pedro el Magistrado, y procedieron a buscar a la mujer pagana que había engañado a la gente de la ciudad y al prefecto (Orestes) con sus encantamientos. Y cuando descubrieron el lugar donde se encontraba, la fueron a buscar y la hallaron cómodamente sentada; habiéndola hecho descender, la arrastraron por todo el camino hasta la iglesia mayor, llamada Cesareo. Esto sucedió en los días de Cuaresma. Le arrancaron la ropa y la arrastraron por las calles de la ciudad hasta que le provocaron la muerte. La llevaron a un lugar llamado Cinaron y quemaron su cuerpo. Todo el mundo rodeó al patriarca Cirilo y le aclamaron como “el nuevo Teófilo”, ya que él había acabado con los últimos restos de idolatría de la ciudad.”
Juan, Obispo de Nikiu. Crónica 84.87-103


Su muerte causó gran revuelo entre la comunidad, y según varias fuentes, el asesinato fue un crimen oprobioso para los cristianos y redujo la influencia política del patriarcado alejandrino. Lo cierto es que Hipatia debía tener alrededor de cincuenta años o más cuando fue cruelmente asesinada, y con su muerte se puso fin a los actos violentos contra los filósofos paganos de Alejandría, cuya escuela siguió activa hasta el siglo VII.

martes, 6 de noviembre de 2018

Sirio: la importante estrella de los egipcios



Sirio, o Sirius en su denominación latina, es el nombre propio de la estrella Alfa Canis Maioris, la más brillante de todo el cielo nocturno vista desde la Tierra.

Está situada en la constelación del Canis Maior y es 25 veces más brillante que el sol y dos veces más grande que este. Es especialmente visible en los meses invernales, muy cerca de la inconfundible constelación de Orión.

Esta estrella tan notable fue muy conocida por las civilizaciones antiguas, tales como Sumeria, Egipto, Grecia y Roma, en las cuales adoptó un papel de gran relevancia en la religión, mitología, astronomía y astrología.

Los antiguos egipcios llamaron a esta estrella Sotis o Sothis, y era considerada como anunciadora de la crecida del Nilo y por consiguiente, de una buena cosecha, episodio sumamente importante para la sociedad agrícola del momento. Su aparición estaba también vinculada con el periodo de verano y las epidemias causadas por el calor.

En la astronomía tuvo gran importancia, pues los egipcios basaban su calendario en el orto heliaco de Sirio, esto es, el primer día en que la estrella se hace visible por oriente en la madrugada justo antes del amanecer, y después de haberse alejado suficientemente del brillo del Sol. Su primera aparición marcaba el comienzo de un nuevo año, lo cual era altamente celebrado por la antigua civilización egipcia.

La ineludible relación entre Sirio y el calendario egipcio ha ocasionado que, con el tiempo, Sirio y el conocido Ciclo Sotíaco (también sotiaco, sothiaco o sótico) se hayan convertido también en un importante elemento que ayude a determinar con mayor exactitud la cronología del Antiguo Egipto.

El Ciclo Sotíaco o Período Canicular, es el periodo de 1460 años de 365 días exactos cada uno en los que el orto heliaco (o salida heliaca) de Sirio coincidía nuevamente con el inicio del  año nuevo. Esto se debía a que cada cuatro años el orto de Sirio se desplazaba un día en el calendario, es decir cuatro años por cada uno de los 365 días del año, volviendo a coincidir con el año nuevo teórico solo tras unos 1460 años.

Sotis además de haber sido una estrella muy significativa para los antiguos egipcios, estuvo estrechamente relacionada con la diosa Sopdet. Esta deidad era representada como una mujer que portaba la corona Blanca, una estrella, el uraeus y dos cuernos, o en ocasiones con dos plumas. También se la ha visto como un inmenso perro, símbolo de la constelación del Can Mayor.

Sopdet en jeroglíficos.

Sopdet fue la esposa de Hapy y madre de Sopdu. También era considerada como la madre y hermana del faraón, a quien conduce por los Campos del Aaru, para poder transformarse en una eterna estrella viviente en el Campo de las Ofrendas. A esta diosa se la solía representar en los techos astronómicos de las tumbas.

Representación de Sotis en el techo de la KV34, tumba del faraón Tutmosis III.


En la actualidad, la primera aparición de Sirio ya no ocurre en los periodos más calurosos, sino hasta principios de septiembre aproximadamente, sin embargo, la fecha en que esto ocurra depende de la latitud del lugar. Por ejemplo, en el Sur de la península Ibérica ocurre alrededor del 10 de agosto y en la ciudad egipcia de Luxor, alrededor del 31 de julio. Pero hace unos 4.000 años, este evento tenía lugar en Egipto cerca de la primera quincena de julio (en nuestro calendario gregoriano) ya que las fechas han sido modificadas debido a la oscilación del eje de rotación de nuestro planeta.

domingo, 19 de agosto de 2018

Clases Sociales en el Antiguo Egipto



En la imagen tenemos la organización piramidal de las clases sociales del antiguo Egipto. A continuación explicamos en orden de importancia cada uno de ellos:

1. Faraón: Era considerado como una representación del dios Horus, por lo que era venerado como tal, ya que se creía que tenía un origen divino. Era un monarca absoluto, con amplia formación intelectual. Controlaba además todos los poderes del Estado: el legislativo, el ejecutivo, el judicial y el religioso.

2. Nobles y Sacerdotes: La nobleza estaba conformada por aquellas personas que poseían títulos nobiliarios concedidos por el faraón o que habían heredado de sus antepasados. Por su parte, los sacerdotes conformaban una clase muy influyente en la política, caracterizándose por su gran sabiduría. Eran los encargados de la administración de los templos y la atención y culto a las divinidades.

3. Soldados y Altos Funcionarios: Los soldados tenían como misión la defensa y protección del Estado egipcio. Mientras que los altos funcionarios constituían el cuerpo administrativo del Estado, conformado en su mayoría por miembros de la nobleza con gran influencia política.

4. Escribas: Se caracterizaban por ser personas cultas, con alto grado de conocimiento de la escritura y cálculo. Su importancia radicaba en que eran los encargados de redactar las leyes, transcribir textos sagrados y todo tipo de escritos de carácter administrativo y comercial.

5. Comerciantes y Artesanos: Los comerciantes eran bien considerados dentro de la sociedad gracias al tráfico de importaciones y exportaciones que generaban. Respecto a los artesanos, realizaban trabajos de orfebrería, joyería, carpintería, pintura, escultura, entre otros.

6. Campesinos: Era considerada la clase más humilde, conformada por trabajadores del campo dedicados en su mayoría a la agricultura, especialmente de cereales. Eran personas libres, aunque algunos se encontraban al servicio de los templos o palacios.

7. Esclavos: En realidad preferiríamos utilizar el término "siervo" al de "esclavo", puesto que en el Antiguo Egipto estos individuos eran poseedores de derechos y salarios. Se les consideraba como personas, por ende, adquirieron también ciertos derechos legales. Los testimonios al respecto nos hacen pensar que la situación de los esclavos en Egipto fue considerablemente más humana que en la mayor parte de las culturas de la antigüedad. De hecho, la esclavitud propiamente dicha parece no haber tenido lugar; lo más cercano a ella fue el trato que recibieron algunos prisioneros de guerra, quienes eran obligados en ocasiones a realizar trabajos forzosos, sin embargo era una situación transitoria, puesto que su condición podía terminar al acabar el posible enfrentamiento de sus respectivos gobiernos.

lunes, 20 de noviembre de 2017

El Libro de los Muertos

El Libro de los Muertos, es sin duda el texto religioso más popular de la antigua literatura egipcia. Consiste pues, en una compilación de textos funerarios que se utilizaban para ayudar al difunto en su viaje a través de la Duat (el inframundo egipcio).

Su nombre original era el de Libro de la Salida al Día, haciendo alusión a la verdadera finalidad que éste perseguía. En él, se recogen las formulas y oraciones que el difunto debía manifestar para poder superar con éxito las trabas que se le presentaban en su camino hacia los Campos del Iaru, donde reinaba Osiris. Estas formulas fueron escritas sobre rollos de papiro en un principio en jeroglífico cursivo, con tinta negra y roja, y posteriormente en escritura hierática, con viñetas que hacían alusión al contenido del texto.

El sacerdote era quien recitaba las fórmulas del libro durante la ceremonia funeraria, cuando se trasladaba el sarcófago del difunto a la tumba. Una vez allí, se practicaban rituales para revitalizar los sentidos, entre los que destaca el de la apertura de la boca; y una vez recuperados los sentidos, emprendía su viaje por el Más Allá. Los egipcios creían que el difunto emprendía un viaje subterráneo desde el oeste hacia el este, como el dios sol Ra. Durante ese trayecto el fallecido, montado en la barca solar de Ra, se enfrentaría a seres peligrosos en el inframundo que intentarían impedir su salida por el este y su renacimiento.

El libro tuvo su origen en el Segundo Periodo Intermedio, y se utilizó hasta ya entrada la época romana. Además, fue influenciado directamente por los antiguos Textos de las Pirámides y Textos de los Sarcófagos, aunque con el paso del tiempo fueron agregadas otras formulas propias del mismo libro.

Fue utilizado en principio solo por la élite de los miembros de la familia real, funcionarios y cortesanos, a pesar de ser conocido por todas las clases sociales. Entrado el Imperio Nuevo, se extendió su uso, aunque solo los más adinerados podían obtener una buena copia del texto; otros menos afortunados tenían que conformarse con tener una que otra fórmula copiada en algún trozo de papiro o cuero.

En la actualidad se conocen un total de 192 capítulos, pero hay que destacar que ningún papiro individual los contiene todos. Cada papiro es único, y contienen formulas y oraciones selectas de todo el contenido de textos disponible. Por ello, no existe un único Libro de los Muertos, dado que los papiros que han logrado sobrevivir hasta la actualidad contienen una variada selección de textos que los hace diferir entre sí. El más famoso de ellos indudablemente es el Papiro de Ani, el cual se conserva actualmente en el Museo Británico de Londres.


Papiro de Ani, capítulo 125, el «Juicio de Osiris»

En la imagen anterior, observamos lo que es uno de los capítulos más emblemáticos del Libro de los Muertos. Se trata del Juicio de Osiris, y constituía un acontecimiento trascendental para el difunto. El juicio se llevaba a cabo en la Sala de las Dos Verdades, conformada por 42 jueces y presidida por Osiris en compañía de Isis y Neftis. En la sala están presentes también Anubis, quien es el guía del fallecido en el inframundo, Thot actuando como escriba, Ammit el devorador de corazones y Horus.

Una vez que el difunto entraba en la sala hacía la "confesión negativa", en la que citaba todas las malas acciones que no había cometido, según se recoge en la fórmula 125.Tras la confesión, llegaba el momento culminante del juicio, cuando se procedía a pesar el corazón del difunto como símbolo de su moralidad. En un plato de la balanza se colocaba el corazón, y en el otro plato la Pluma de la Justicia de Maat, que representaba la verdad.

El resultado era favorable si el corazón del difunto quedaba en equilibrio con la pluma, y seguidamente era llevado ante Osiris, quien le abría las puertas de los Campos del Iaru.

En cambio, el resultado era negativo si el corazón pesaba más que la pluma, en este caso el corazón era arrojado a Ammit para que lo devorara y así impedir su inmortalidad. Esto era denominado como la segunda muerte y suponía para el difunto el final de su condición de inmortal y el fin de su existencia.  

domingo, 16 de abril de 2017

Textos de los Sarcófagos

Los Textos de los Sarcófagos son escritos que los egipcios solían plasmar sobre los sarcófagos a partir del Primer Período Intermedio. Estos escritos consistían en un conjunto de formulas o conjuros que servían como guía para el difunto en el más allá.

Su origen proviene en gran parte de los Textos de las Pirámides, mayormente utilizados en el Imperio Antiguo. Pero como dijimos anteriormente, los Textos de los Sarcófagos datan del I Período Intermedio, aunque alcanzaron su mayor auge en el Imperio Medio, cuando el derecho de acceder a los textos religiosos pasó a la nobleza y dejó de ser un derecho exclusivo de los faraones, aunque seguían siendo exclusivos de la clase dirigente.

Estos escritos eran realizados principalmente en escritura jeroglífica cursiva y hierática; y a pesar de ser influenciados en gran parte por los Textos de las Pirámides, su contenido era más amplio incluyendo así nuevos pasajes y creencias características del Imperio Medio.




Su función era principalmente la de ayudar al difunto en su paso por el más allá, brindarle la asistencia necesaria para protegerse de los animales y peligros que pudieran acecharle, y finalmente asegurar la inmortalidad del mismo. Los textos describen la existencia de un reino subterráneo gobernado por Osiris que los egipcios solían llamar Duat, este mundo estaba lleno de criaturas amenazadoras y trampas a las cuales el difunto tenía que vencer. Gracias a estos textos surge también la idea del juicio de Osiris, al cual se sometía el difunto luego de vencer las adversidades de este mundo subterráneo y en el cual era juzgado de acuerdo a sus acciones en vida.

La combinación de ambos textos, el de las Pirámides y el de los Sarcófagos, darían origen más adelante al Libro de los Muertos.

lunes, 22 de febrero de 2016

El Canto del Arpista

El Canto del Arpista es un poema egipcio datado a finales del Primer periodo intermedio. Se ha conservado en la capilla funeraria del faraón Intef (siglo XI a. C.), y recibe su nombre por estar escrito junto a la imagen de un arpista. 

Se trata de una obra sobre la muerte y la Duat, tratadas de una manera pesimista que contradice las creencias religiosas de la época. La crisis del Primer Periodo Intermedio pudo posibilitar la aparición de nuevas ideas y perspectivas ante la vida y la muerte que se alejaban de la visión normativa del Reino Antiguo, donde se creía en la existencia de una vida después de la muerte, ejemplificada en los Textos de las Pirámides Las nuevas ideas que aparecieron defendían una actitud hedonista ante la vida y una posición escéptica respecto a la vida después de la muerte. Estas nuevas ideas eran cantadas al son del arpa en banquetes cotidianos y funerarios. Parece que tuvieron una cierta repercusión e influencia en la sociedad egipcia durante el Primer Periodo Intermedio ya que, de otra manera, no se explicaría que uno de los cantos o poemas que expresaban dichas ideas, se llegara a grabar en la tumba de un faraón.

"Una generación pasa y otra perdura
Desde el tiempo de los antepasados.
Los dioses que se han manifestado en otros tiempos
Descansan en sus pirámides.
Los nobles espíritus, igualmente,
Están sepultados en sus tumbas.
Los que han construido edificios
Cuyos emplazamientos ya no existen,
¿Qué ha sido de ellos?
[...]
¿Dónde están sus tumbas?
Sus muros han caído,
Ya no existen sus tumbas.
Es como si nunca hubieran existido.
No hay difuntos que vuelvan del más allá
Y que cuenten su estado
Y que cuenten sus cuitas
Y que aplaquen nuestro corazón
Hasta que nosotros lleguemos
Al lugar donde ellos han ido.
[...]
¡Alegra, pues, tu corazón!
[...]
Pon mirra sobre tu cabeza,
Vístete de finos ropajes
Perfúmate con perfúmenes exóticos, propios de un dios.
Multiplica tus placeres.
[...]
Transcurre feliz el día y no desfallezcas.
Mira, nadie se ha llevado sus cosas consigo;
Mira, nadie ha regresado jamás."




Otra traducción:

"Este buen príncipe es un hombre feliz,
un dichoso destino ha terminado ahora.
Una generación pasa,
otras permanecen,
desde el tiempo de los ancestros.
Los dioses que antes existieron descansas en sus pirámides,
nobles bendecidos también son enterrados en sus tumbas.
[Sin embargo], aquéllos que construyeron tumbas
y de quienes sus lugares han desaparecido,
¿qué ha sido de ellos?
He oído las palabras de Imhotep y de Horjedef,
cuyas sentencias son recitadas por todas partes,
¿qué hay de sus lugares?
Sus muros se han desmoronado,
sus lugares han desaparecido,
como si nunca hubieran existido.
Nadie viene de allí
para hablarnos acerca de su estado,
para hablarnos acerca de sus necesidades,
para calmar nuestro corazones,
hasta que vayamos adonde ellos han ido.

Por tanto, alegra tu corazón.
El olvido te beneficiará,
sigue a tu corazón mientras vivas.
Pon mirra en tu cabeza,
vístete con lino fino,
úngete con aceites propios de un dios.
Aumenta tus alegrías,
que tu corazón no se entristezca.
Sigue tu corazón y tu felicidad.
Haz tus cosas en la tierra como manda tu corazón
hasta que llegue a ti ese día de llanto.
El de Corazón Enfadoso no oye sus lamentos.
Los lloriqueos no salvan a nadie de la tumba.

Pensad:
Pasa un día feliz,
no te aburras de ello.
Mira, a nadie se le permite llevarse sus bienes consigo.
Mira, nadie que parte regresa de nuevo."                                        

sábado, 16 de enero de 2016

Textos de las Pirámides

Los Textos de las Pirámides, como su nombre lo indica, constituyen aquellos textos grabados sobre las paredes de algunas cámaras y antecámaras mortuorias de las pirámides más antiguas. Estos textos son básicamente escritos de carácter religioso, más específicamente dan a conocer rituales funerarios, ofrendas, ceremonias religiosas, y todo aquello relacionado con facilitar el paso de los muertos al Más Allá y su bienestar en esa transición.

Son considerados los textos religiosos mejor conservados y más antiguos del mundo. Sus orígenes datan del Imperio Antiguo, y los textos más antiguos del 2.400 a.C; escritos en egipcio antiguo (escritura jeroglífica).
Los registros más antiguos de estos textos fueron descubiertos en la pirámide de Unis, último faraón de la dinastía V. También se encuentran en las pirámides de Teti, Meryra-Pepy (Pepi I), Merenra-Antyemsaf (Merenra), Neferkara-Pepy (Pepi II) y Kakara Ibi (Aba) y en las de las esposas de Neferkara-Pepy: Neit, Iput y Udyebten, todas ellas en la necrópolis de Saqqara. 


Interior de la pirámide de Unis.


En estos textos, predominaba la idea de que solo el Rey (Faraón) podía ascender a los cielos junto a Ra, es por ello que los mismos fueron grabados únicamente en los interiores de las pirámides de aquellos. Sin embargo, esta idea fue evolucionando y fue así como se dio lugar a los Textos de los Sarcófagos, los cuales estaban reservados no solamente a la realeza, sino también a los nobles y potentados. Posteriormente, ya durante el Imperio Nuevo, ambos textos evolucionaron hasta convertirse en el Libro de los Muertos, escrito en papiro, y el cual estaba disponible para todos aquellos egipcios que querían alcanzar la inmortalidad y podían costearse los gastos por los rituales de embalsamiento y entierro.

domingo, 20 de julio de 2014

Coronas Del Antiguo Egipto


A través de los años, en el antiguo Egipto los faraones utilizaron diversos tipos de coronas. Además de ser un símbolo distintivo como gobernante, cada una de ellas era utilizada según la ocasión o lugar que representaba el regente. Por lo general se basaban en dos regiones fundamentales, el Alto y Bajo Egipto, y cada una de estas era representada por una corona que determinaba el dominio de los faraones sobre estas regiones. También sirvieron para distinguir las distintas divinidades que poseía esta civilización

Entre los diversos tipos de coronas encontramos las siguientes:


Hedyet (Corona Blanca): Representaba el Alto Egipto, por lo tanto, el poseedor de la misma tenía dominio sobre esa región. Poseía una forma tronco-cónica con el extremo superior redondeado y era representada de color blanco. Estaba relacionada con la diosa buitre del Alto Egipto Nejbet.

Desheret (Corona Roja): Representaba el Bajo Egipto y estaba asociada a la diosa cobra de esta región, Uadyet. Poseía una estructura cilíndrica con una protuberancia rizada y era representada de color rojo. Su nombre significaba literalmente “La del Norte”.

Sejemty (Corona Doble): Representaba el Alto y Bajo Egipto unificados, por lo tanto, la corona era una fusión de la Corona Blanca y Roja (Hedyet y Desheret) y simbolizaba el dominio del faraón sobre toda la región.  Sejemty significaba “Las dos poderosas”.

Corona Atef: Puede ser considerada como una variación de la Corona Blanca, con la diferencia de que en ambos costados esta compuesta de dos plumas de avestruz y por lo general es representada en color amarillo. En el Imperio Nuevo, se le añadieron un disco solar, en ocasiones un ureos y dos cuernos horizontales de carnero sobre los que se sustenta. Estuvo estrechamente relacionada con el dios Osiris.
Osiris portando la Corona Atef
Corona Hemhem: Posee un estilo de triple Atef por lo que se considera una variación de la misma. Simbolizaba el triunfo del Sol o la luz solar. En la iconografía por lo general es portada por niños.
Harpocrates portando la Corona Hemhem
Corona Jeperesh: Es una corona representada en color azul, de tipo ceremonial y forma de casquete; en ocasiones se le añade el ureos. Era utilizada por el faraón en procesiones triunfales, ceremonias de ofrenda a los dioses y en el campo de batalla, motivo por el cual se le concedió el nombre de “Corona de Guerra”. Fue relacionada con la diosa Uerethekau.

Corona Shuty: Era representada como una corona de dos plumas de halcón, aunque luego sufrió algunas modificaciones añadiéndosele en ocasiones un disco solar o cuernos. Era portada generalmente por las mujeres de la casa real y estaba relacionada con la unión de las Dos Tierras (Alto y Bajo Egipto), y de sus diosas Nejbet y Uadyet.
Nefertari portando la Corona Shuty
Nemes: Más que una corona es un tocado. Consistía en una pieza que cubría la cabeza cayendo a ambos lados del rostro y anudado en la parte posterior. Aunque en algunas representaciones aparece como si fuera listado en amarillo y azul los textos hablan más bien de un pañuelo blanco. La representación más famosa de este tocado lo podemos encontrar en la máscara de Tutankamón, donde se le puede ver representado con las franjas en amarillo y azul además del ureos. Era portada por algunos dioses, entre los que destaca el dios Atum. 
Máscara funeraria de Tutankamón por detrás y por delante portando el Nemes


Jat: También llamado afnet, es considerado por muchos como el primer tocado egipcio. Era usado por los miembros de la nobleza del antiguo Egipto. Es más sencillo que el nemes, que puede complementardo, sin embargo carece de elementos decorativos laterales, no posee pliegues ni rayas, y cuelga abierto por la espalda. Se le relacionaba con las diosas Isis y Neftis como dolientes de Osiris.
 
Tablilla de marfil de Ábidos representando al faraón Den portando el Jat, mientras golpea a un enemigo con una maza.

domingo, 18 de mayo de 2014

Hallazgos de una cultura asombrosa

Por la fascinación que Egipto despertó en científicos e historiadores, fue como llegó a conocerse una civilización tan antigua, luego de los primeros hallazgos de su misteriosa y deslumbrante cultura. Esos extraordinarios legados culturales hallados en distintos lugares de su árido territorio, deben su origen a una creencia religiosa del pueblo egipcio: la continuidad de la vida después de la muerte, que da lugar a la momificación. Por eso, los bienes predilectos del difunto eran sepultados junto con él para hacer más placentero su paso al otro mundo. Además, también eternizaron muchos rasgos de su cultura, en edificaciones monumentales, como templos o pirámides, que perduraron gracias a que fueron construidos con materiales muy duros y resistentes al clima desértico del país.
 
Muchos de estos monumentos funerarios iban acompañados de pequeños objetos, inscripciones, dibujos o jeroglíficos, esculpidos en la propia piedra, y decorados con grabados, esculturas y pinturas que muestran escenas de la vida diaria o ritos religiosos. En estas distintas manifestaciones del arte egipcio (arquitectura, escultura, pintura) se encuentran muchos modos de su quehacer cotidiano, características de su vestimenta, alimento, cultivo, caza, pesca, escritura, religión, etc.
 
Los hallazgos más importantes que permitieron conoces aspectos interesantes de la vida cotidiana egipcia se obtuvieron por excavaciones realizadas en la antigua ciudad de Tel-el-Amarna, fundada por el faraón Akenatón, casi equidistante entre las ciudades capitales de Menfis y Tebas, y en un pequeño pueblo de trabajadores llamado Deir-el-Medina. En Tebas se encontraron dos de los templos más impresionantes de Egipto: Luxor y Karnak, edificados en honor de Amón-Ra, dios del Sol y creados del universo.
 
Y así, a través de los años han continuado las excavaciones y los hallazgos hasta nuestros días, sorprendiéndonos con cada descubrimiento. 
 
 

domingo, 27 de abril de 2014

El Mito de Osiris

El mito de Osiris es el mito más influyente en la mitología del Antiguo Egipto. El mito es esencial a las concepciones egipcias de reino y sucesión, conflicto entre el orden y el desorden y, especialmente, la muerte y el más allá. En el se expresa el carácter fundamental de cada una de las cuatro deidades protagonistas del mito (Osiris, Isis, Seth y Neftis) aunque también nos habla de otras deidades que participan en la historia como Thot, Nut, Ra y Horus.

Partes del mito aparecen en una amplia variedad de textos funerarios, conjuros mágicos y hasta cuentos, por ende, la historia es una de las más detalladas que existen en la literatura del Antiguo Egipto; sin embargo, ninguna fuente egipcia brinda un relato completo del mito y las fuentes pueden variar mucho en su versión de los eventos. Escritos como los de Plutarco, proporcionan bastante información, pero no siempre reflejan fielmente las creencias egipcias.

Es a través de estos escritos que el mito de Osiris ha persistido, aun cuando se ha perdido el conocimiento de la mayoría de las creencias egipcias antiguas, hoy en día el relato sobre el mito es bien conocido.

A continuación les presentamos el relato del mito basado en la obra de Plutarco.


"Cuando Ra todavía gobernaba el Mundo, le fue advertido que Nut, diosa de los espacios celestes, tenía una relación  secreto con Geb, dios de la Tierra, y que si en algún momento diese a luz un niño, este gobernaría la humanidad, por lo que Ra maldijo a Nut de manera que nunca podría tener un hijo en ningún día y ninguna noche del año.  Por esta razón, Nut pidió ayuda al gran Thot, dios de la sabiduría. Y este, a través de su magia, encontró la forma de evitar la maldición. 
 
Thot acudió a Jonsu, dios lunar, cuyo brillo era entonces casi como el del Sol y lo desafió a un juego de mesa, en el que Jonsu apostaba su propia luz. Ambos jugaron y la suerte siempre estaba de parte de Thot, hasta que Jonsu fue derrotado. La apuesta consistía en quitar parte de la luminosidad diaria de la Luna, y desde entoces Jonsu no ha tenido suficiente fuerza para brillar a lo largo del mes, por eso mengua y se recupera. Con esta luz Thot creo 5 nuevos días, conocidos como epagómenos, en el calendario que hasta entoces constaba de 12 meses de 30 diás cada uno y los añadió justo al final del año, y teniendo así, un calendario de 365 días. 
 
De este modo, Nut pudo tener a sus 5 hijos, y al mismo tiempo se cumplió la maldición de Ra. Primero nació Osiris, y su nacimiento fué anunciado como el de un dios bondadoso y benefactor del pueblo. El segundo fue reservado para el nacimiento de Horus, hijo de Osiris e Isis,  el tercero para Seth, quien no nació ni en el tiempo que le correspondía ni por el camino adecuado, sino rasgando el costado de su madre Nut. El cuarto día nació Isis , entre las marismas, y el último día Neftis.
 
Osiris, el primogénito, era el heredero del reino y representaba el lado bueno, la regeneración y la fertilidad de la tierra, mientras que Seth representaba la aridez, el lado oscuro y las zonas desérticas.  Con el tiempo Osiris se casó con su hermana Isis, y Seth se casó con Neftis, pues al ser un dios sólo una diosa podía ser su esposa. Isis, la más inteligente de los 4 hermanos, obtuvo con destreza el nombre secreto de Ra, el nombre que le otorgaba poder y grandeza y con el tiempo Osiris se convirtió en el rey de Egipto. En aquellos tiempos la humanidad vivía en estado salvaje,  practicando el canibalismo, y fue Osiris quien  enseñó a su pueblo a  cultivar los campos, aprovechando las inundaciones anuales del Nilo, y cómo segar  y recoger la cosecha para alimentarse. También les enseñó como sembrar vides y obtener vino, y la forma de fabricar cerveza a partir del cultivo de cebada. Además les dio leyes con las que regirse en paz, la música y la alegría y les instruyó en el respeto a los dioses. 
 
Cuando había acabado su función, Osiris partió a proclamar sus enseñanzas en otra tierras, dejando a cargo de Egipto a Isis quien gobernó sabiamente en ausencia de su marido. Pero Seth odiaba a su hermano, su poder y su popularidad, por lo que mientras Osiris se encontraba en otras naciones confabuló  un plan junto con otros 72 conspiradores  y la reina de Kush (Etiopía), Aso. En secreto obtuvo las medidas exactas del cuerpo de Osiris y fabricó un cofre de maderas nobles, ricamente adornado, como un Rey se merecía y en el que encajaba perfectamente el cuerpo de su hermano.  Tras el regreso de Osiris, Seth decidió dar un gran banquete en honor a su hermano, e Isis, enterada de la posible conspiración advirtió a Osiris, quien no vió nada malo en acudir al banquete. La fiesta, a la que habían asistido los 72 conspiradores,  fue grande; las mejores comidas y bebidas y los mejores bailes de todo el reino. La fiesta y los acontecimientos que se relatan a continuación se produjeron durante el día 17 del mes Athyr (el tercer mes del año), del año 28 del reinado de Osiris.
En un momento de la fiesta, Seth enseñando el cofre dijo, con voz dulce: "Daré este cofre a aquel cuyo cuerpo encaje perfectamente en él". Los invitados fueron probando  uno a uno  si su cuerpo encajaba dentro del cofre, pero ninguno lo obtuvo porque para unos era largo o corto y para otros demasiado ancho o estrecho. Osiris, maravillado por la grandeza del oro y maderas y por las pinturas que lo adornaban, acercándose a él dijo: "Permitidme probar a mi". Osiris lo probó y viendo que encajaba afirmó: "Encajo y será mío para siempre", a lo que Seth respondió "Tuyo es, hermano y de hecho lo será para siempre" y cerró la tapa bruscamente, clavándolo luego con ayuda de los invitados y sellándolo con plomo fundido. 
 
El cofre fue transportado hasta el Nilo donde lo arrojaron, y Hapi, el dios del Nilo, lo arrastró hasta la costa fenicia, junto a la ciudad de Byblos, donde las olas lo lanzaron contra un arbusto de tamarisco, en el que quedó incrustado. El arbusto creció y se convirtió en un grandioso árbol con el cofre incrustado en su tronco. Pronto se corrió la voz de la grandeza del arbusto por las tierras del reino y el rey Malcandro, avisado de la extraordinaria apariencia del árbol, se acercó al lugar ordenando que fuese talado, para con el, construir un pilar que sujetara el techo de su palacio. 

Isis, enterada de la traición de Seth, se propuso encontrar el cadaver de su marido para darle la justa sepultura, digna de un dios, y partió en su búsqueda junto a su hijo Horus, también llamado Horus el Niño, encontrando refugio en la isla de Buto en la que vivía Uadyet, diosa protectora del Bajo Egipto y del faraón; y le confió a Horus, temiendo que el odio de Seth acabase con la vida de su hijo de la misma forma que había acabado con la de su marido.
 
Isis deambuló por toda la tierra en busca del cuerpo de Osiris, preguntando por el paradero del cofre, hasta que encontró a unos niños que jugaban en la ribera del río, quienes la informaron de la rama del Nilo por la que había llegado el cofre al mar. Además, Isis descubrió el meliloto en la corona que Osiris había  dejado cerca de Neftis, signo inequívoco de la relación que éste había mantenido con su hermana Neftis, a quien confundió con la misma Isis (Osiris se mezcló con las zonas extremas que dan al mar, asociadas a Neftis, provocando la unión entre ambos y el florecimiento del meliloto). Y de esta unión nació Anubis a quien Neftis había escondido al dar a luz por miedo a la posible venganza de Seth. Isis, guiada por perros, le encontró, le cuidó y alimentó y desde entonces Anubis se hizo su guardián y acompañante.
 
Después Isis, solicitando siempre la ayuda de los niños, averiguó que el cofre había llegado hasta la localidad de Byblos. Llegó a esta ciudad y se sentó en la orilla del mar, donde las doncellas de la reina Astarté, esposa de Malcandro, bajaban cada día al río a bañarse. Isis, a la salida del baño, les enseñó cómo peinarse, trenzando sus cabellos, y las perfumó con las fragancias que emanaban de su cuerpo. Cuando las doncellas regresaron a palacio su señora quedó maravillada por sus nuevos peinados, hasta entonces desconocidos, y por las fragancias con las que habían sido ungidas. Las doncellas le relataron su encuentro con una mujer que se encontraba en la orilla, una mujer solitaria y triste que las había peinado y perfumado con sus fragancias. La reina mandó a buscarla y le propuso a Isis que sirviese en palacio cuidando de su pequeño hijo, que se encontraba débil y enfermo, al borde de la muerte. Isis aceptó diciendo 'puedo hacer que este niño sea grande y poderoso, pero lo haré con medios propios y nadie debe interferir en mi obra'.
 
Poco a poco el niño fue creciendo aunque Isis no hizo más que darle a chupar su dedo, en lugar del seno. Más tarde Isis, que sentía gran afecto por el niño, decidió hacerlo inmortal, quemando sus partes mortales. Por la noche ponía grandes troncos en el fuego y arrojaba al niño a las llamas; después se convertía en una golondrina y emitía grandes lamentos en torno al pilar en el que se encontraba Osiris. La reina preguntó a sus sirvientes si conocían qué hacía su amiga para que el niño se hubiese restablecido de esa forma, pero nadie conocía el secreto de la diosa, por eso una noche, ávida de curiosidad  acudió a espiar a Isis y cuando vio que su hijo era arrojado al fuego fue a rescatarlo, privándole de la inmortalidad. Isis entonces pronunció las siguientes palabras: '¡Oh madre imprudente! ¿Por qué has cogido al niño?, sólo unos días más y todas sus partes mortales habrían sido destruidas por el fuego y, como los dioses, habría sido inmortal y joven por siempre'. En ese instante Isis adoptó su verdadera forma y la reina advirtió que se  encontraba ante una diosa.
 
Los reyes ofrecieron a Isis los mejores regalos que podía imaginar, pero ella sólo pidió una cosa: el gran pilar de tamarisco que sujetaba el palacio y todo lo que en él estuviese contenido. Cuando se lo ofrecieron Isis lo abrió, sin ningún esfuerzo, y tomó el cofre, devolviendo el pilar al Rey cubierto por una fina tela ungida en esencias y flores. Este trozo de madera se mantuvo en Byblos como el pilar que una vez albergó el cuerpo de un dios, y como tal, fue largamente venerado. Cuando Isis recogió el cofre que contenía el cuerpo difunto de su marido, se estremeció, dejándose caer sobre él y de ella emergió un lamento profundamente agudo.
 
Isis cargó el cofre en un barco ofrecido por el rey y partió hacia Egipto en compañía del mayor de los hijos del rey. En la travesía a lo largo del río Fedros (Ouadi-Fedar actualmente) soplaba un viento extremadamente fuerte y violento. Isis, en un momento de irritación, desecó el curso. Cuando Isis se creía segura y sola decidió abrir el cofre que contenía el cuerpo de su marido, a quien besó. Pero el principe se encontraba cerca observándola y cuando Isis le descubrió, fue tal la mirada que surgió de sus ojos que el hijo del rey falleció en el momento. 
 
A su llegada a Egipto, Isis escondió el cofre en los pantanos del Delta y acudió a Buto en busca de Horus.  Seth, que se encontraba cazando jabalíes una noche, encontró,  por la luz de la Luna, el cofre y lo reconoció. Encolerizado por el hallazgo lo abrió, tomó el cuerpo de Osiris y lo despedazó en 14 trozos que esparció a lo largo del Nilo para que sirviese de alimento a los cocodrilos. "¿No es posible destruir el cuerpo de un dios?". "Yo lo he hecho porque yo he destruido a Osiris"! dijo Seth riendo, y su risa se oyó en todos los rincones de la Tierra, y  todos aquellos quienes la percibieron temblaron, estremeciéndose de terror.
 
Isis debía empezar de nuevo su búsqueda, pero esta vez no se encontraba sola, contaba con su hermana Neftis, esposa de Seth, con quien estaba enfrentada en su rivalidad con Osiris y con Anubis. En su búsqueda iba acompañada y protegida por 7 escorpiones, viajando por el Nilo en una barca de papiro, y los cocodrilos en reverencia a la diosa ni tocaron los trozos de Osiris ni a ella.
 
Poco a poco Isis fue recuperando cada uno de los trozos del cuerpo, envolviéndolos en cera aromatizada, y en cada lugar donde apareció un trozo, Isis entregó a los sacerdotes la figura, obligándoles a jurar que le darían sepultura y venerarían, además de consagrarle el animal que ellos mismos decidiesen al que venerarían con los mismos honores en vida, cuando muriese y tras su muerte. Sólo un pedazo quedó por recuperar, el miembro viril, comido por el lepidoto, el pagro y el oxirrinco, especies que quedaron malditas a partir de ese momento,  y nunca más ningún egipcio tocaría o comería pez de esta clase (estas especies inspiraban terror a los egipcios).
 
Isis reconstruyó el cuerpo de Osiris y con su magia asemejó el miembro perdido, consagrando así el falo. Con la ayuda de Anubis lo embalsamó, convirtiéndose en la primera momia de Egipto, y lo escondió en un lugar que sólo ella conocía y que permanece oculto y secreto hasta este día.
 
Sin embargo, hubo venganza. Su hijo Horus, el dios con cabeza de halcón, se enfrentó a Seth en terrible combate, venciendo y reconquistando el reino de su padre".
 

Más tarde, Osiris sería venerado como "Príncipe de los dioses de la Duat", considerado dios de la muerte y del Más Allá, aunque, en un principio era un dios agrario que fue adoptando rasgos de otros dioses; genio de los cereales, espíritu de la vegetación y ante todo dios de la resurrección.
 
 
 
   
 

domingo, 30 de marzo de 2014

Egipto Milenario

Egipto, la tierra donde el río Nilo ha creado un valle extraordinariamente fértil. Su posición geográfica, al nordeste de África, le facilitaba a sus antiguos pobladores las relaciones comerciales con otras civilizaciones antiguas como Grecia, Libia, Líbano, Siria e Irán. Egipto además es la tierra de los grandes faraones, reyes que gobernaban de manera absoluta y a quienes el pueblo veneraba como a dioses, dándose así la forma de gobierno conocida como teocracia.
 
Es un país de historia milenaria, un país fantástico, de cultura asombrosa. Los primeros habitantes egipcios eran pueblos nómadas que vagaban en busca de agua y alimentos, luego, se fueron asentando en pequeños poblados ubicados a lo largo del Nilo, que les proporcionaba tierras fértiles. Por esto, desde sus orígenes Egipto se convirtió en un país agropecuario.
 
En el valle del Nilo se formó una de las civilizaciones más antiguas del mundo, cuyo período dinástico duró casi tres milenios, desde el 3.000 a.C aproximadamente. En el año 2.900 a.C ya existía en Egipto una familia gobernante, es decir una dinastía, pero el período predinástico se extendió entre los años 5.500 y 3.000 a.C.
 
Durante el período predinástico se fueron formando a las orillas del Nilo los "nomas" habitados por tribus. Progresivamente estas localidades fueron integrándose hasta formar dos reinos: el Bajo Egipto y el Alto Egipto. Se estima que hacia el año 3.100 a.C, un rey llamado Menes (o Narmer) fue el primer faraón del Antiguo Egipto, y quien además unificó los dos Egiptos (Alto y Bajo Egipto) y funda la Dinastía I.